La lámpara de mesa Fluxus-E se originó a partir del concepto concebido por Paolo Ulian para una exhibición curada por Ugo La Pietra, dedicada a las invenciones del Barón Bich. La alusión al bolígrafo por excelencia es evidente en los brazos articulados de la lámpara. Estos fueron elaborados en su momento con tubos de plástico transparente, haciendo referencia al famoso invento de escritura. En el año 2001, Ulian llevó este diseño a un nivel comercial al utilizar tubos de vidrio de borosilicato transparente que podían moldearse en diversas formas, sin perder la forma escultórica original. Cassina desarrolló la lámpara Fluxus-E con gran atención al detalle, utilizando un solo módulo LED que ilumina tanto el cuerpo central de la lámpara como su área periférica. Además, pequeños focos LED se colocaron debajo de cada tubo, proyectando la luz a través del vidrio para difundir un brillo cálido. Mirando hacia afuera como la corola de una flor de loto y hacia adentro como una flor sin abrir, modificado para crear formas más elaboradas u orientadas al azar como una anémona de mar, cada tubo difusor de luz se puede girar con un simple gesto, haciendo que la lámpara sea única. Esta pieza se compone únicamente de dos materiales: vidrio para los tubos y aluminio para la base. Su fácil montaje y desmontaje permite una limpieza sencilla y eficiente y facilita su entrega en perfectas condiciones, además de la posibilidad de separarla al final de su ciclo de vida para facilitar el proceso de reciclaje.